miércoles, noviembre 14, 2012
 
Un día en el futuro George Bush tiene un ataque al corazón. Inmediatamente va al infierno, donde el diablo lo está esperando.

"Realmente no sé que hacer contigo", dice el diablo, "estás en mi lista pero no tengo lugar para tenerte. Vas a tener que quedar aquí, así que vamos a hacer lo siguiente: hay algunas personas aquí que no fueron tan malas como tu, así que voy a dejar ir a alguno y vos tomas su lugar. Es más, lo voy a dejar a elección tuya".

Bush pensó que sonaba bastante bien, así que el diablo abrió el primer cuarto.

Allí estaba Ronald Reagan y una gran piscina de natación. Todo lo que hacía era zambullirse en el agua y volver a salir sin nada en las manos. Ese era su destino en el infierno.

"No", pensó Bush, "esto no me gusta, yo no soy un buen nadador y no puedo estar haciendo esto todo el día".

El diablo abrió el segundo cuarto.

Estaba Richard Nixon con un martillo y un cuarto lleno de piedras. Picando piedras todo el día.

"No", pensó Bush, "no puedo hacer esto todo el día, tengo problemas con mi hombro y voy a estar siempre así, tendré que estar picando piedras todo el tiempo".

El diablo abrió el tercer cuarto.

En él Bush vio a Bill Clinton tirado en el piso con las manos detrás de su cabeza, las piernas abiertas. Agachada sobre él estaba Mónica Lewinsky haciendo lo que ella sabe hacer mejor.

Bush miró con desconfianza y finalmente dijo:

"Eso, aquí me quiero quedar".

Entonces el diablo sonrió, y dijo: "OK, Mónica, puedes irte."


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